Han pasado 6 días de la tragedia en Haití y desde el día en que mi familia vio las noticias por la tevé no pudieron dejar de recordar el terremoto que ellos vivieron el 31 de mayo de 1970 a las 3:45 PM y cuyo epicentro se halló frente a las costas de las ciudades de Casma y Chimbote en el Oceano Pacífico. Su magnitud fue de 7,8 grados en la Escala de Ritcher alcanzando una intensidad de hasta X y XI grados en la de Mercalli.Ellos a lo largo de las décadas no han parado de contarme con detalles como fueron esos desesperantes momentos en los que no solo tuvieron que correr para salvarse del derrumbe de sus casas sino también luego de la tragedia tener que sobreponerse y continuar viviendo sin nada. Ha sido frecuente que yo les pregunte pues en esa época no había nacido aún, puedo traer a mi mente esa narración de sus días en medio de la calle a la espera de alimentos o de una carpa para domir.
Mi abuela era una mujer de campo y cuenta mi madre que ella no espero que la ayuda llegara a sus manos pues mando traer de la campiña sus animales y preparó una especia de olla común pues cuentan que los jefes de cuadra encargados de repartir los alimentos no lo hacían equitativamente y hasta se los guardaban, algo común cuando no existe valores o solidaridad. La ciudad tardó casi tres años en reconstruirse y en la sierra de Ancash rodujo además un violento alud en las ciudades de Yungay y Ranrairca, esta última desapareció sepultada con casi todos sus habitantes.
Esa tarde el cielo se oscureció de pronto y el frío se hizo sentir de pronto, no existían tantos medios de comunicación como ahora, ya luego se supo que fueron 100.000 muertos
(80.000 muertos y 20.000 desaparecidos), por eso ellos han sentido lo que le ha tocado vivir en carne propia a los haitianos a quienes a pesar de todo parece no agotárseles la fe.
Y las imágenes del terremoto:
http://www.20minutos.es/galeria/6584
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