"El potencial del arte está en que puede tocar distintas dimensiones del ser humano", Jorge Miyagui



Por Antonio Capurro

Jorge Miyagui es uno de los pocos artistas plásticos peruanos comprometidos no solo con su arte como un discurso sociopolítico sino como una experiencia humana integral, con la cual crear sensaciones íntimas. Egresado de la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú (1995-2000), con su más reciente exposición individual "Alerta Amor" suma diez a las individuales realizadas en muchas ciudades del Perú y del mundo. 

El arte de Jorge está ligado a un activismo pro derechos humanos, experiencias de contracultura, intervenciones en espacios públicos y participación en organizaciones culturales alternativas, lo cual le han merecido publicaciones en Argentina, Holanda y Finlandia, así como ser invitado a eventos y actividades académicas tanto dentro como fuera del país.

Con sus colores vivos y sus personajes animados, faranduleros o políticos, que han marcado la vida del artista y que han tenido un protagonismo en nuestra cultura, Miyagui nos hacer siempre recordar lo que somos, como para no olvidar nunca.

Tu arte ha evolucionado tanto como tú, ¿sientes que has obtenido el reconocimiento que deseabas?


Yo creo que cuando se asume posiciones críticas y contestatarias es más difícil lograr la legitimidad en un contexto que es conservador y complaciente, como el nuestro. Si siguiendo las normas del sistema ya es difícil lograr un reconocimiento creo que tiene el doble de mérito lograr un poco de ello asumiendo discursos que pueden ser incómodos. En mi caso, aunque un poco de cobertura de prensa ha tenido esta muestra, muchas de las actividades en las que participo en espacios alternativos son invisibilizadas por los medios oficiales, menos mal existe internet ahora.

Entonces por esa misma actitud de honestidad y transparencia para con tu arte y tu compromiso político, ¿crees que todavía eres un artista plástico cuyo discurso incomodad al conservadurismo complaciente?


A alguna parte parece que sí, prueba de ello son los casos de censura en los que penosamente me he visto involucrado y la invisibilización de buena parte de los proyectos colectivos en los que participo. Ahora tampoco me siento muy cómodo con eso de "actitud de honestidad y transparencia" porque no quiero ser un santurrón, yo, dentro de mis contradicciones, virtudes y defectos, intento ser coherente con ciertos principios y apuestas de vida.

Y es que todos ello tiene que ver con asumir una posición y mantenerla, seguir lo que piensas y crees, lamentablemente no tenemos mucho de eso en nuestro país debido a nuestro pasado histórico reciente.


Yo creo que la herencia mas penosa de los años de dictadura no fue solo el debilitamiento de las instituciones, sino sobretodo nos dejó una cultura política clientelista, un sentido común cínico y alpinchista de la dictadura fujimorista y que los gobiernos posteriores continuaron con esa herencia indolente ante la injusticia cotidiana, el sálvese quien pueda, qué me importa el resto.

Lo cierto es que muchos solo creen en el arte por el arte, en una arte sin compromisos de ningún tipo más que satisfacer el gusto personal y del de los demás, en tu caso es totalmente diferente. Tú siempre has dicho que busca un mundo mejor y hacia ello apuesta con tu quehacer artístico, ¿sigues pensando igual o ahora te consideras menos idealista?


Yo personalmente creo que un artista es un productor de sentidos, en mi caso no me interesa producir cosas bonitas o hacer experimentaciones estilísticas, sino producir sentidos. Y esto desde mi interior pero también desde el contexto en el que vivo, es cuestión de desdibujar los límites entre el arte y la vida, la vida y la política, la política y la ética. Ahora, si todos hiciesen el mismo tipo de arte o tendrían la misma apuesta sería muy aburrido el mundo, por eso respeto y sé apreciar también otras propuestas. Digo esto porque a veces la gente te estereotipa y piensa que porque asumes posiciones políticas o compromisos sociales fuertes, uno es intolerante o cerrado con otras apuestas... y eso en mi caso no es así.


En tu interacción con el público has tenido oportunidad de hablar con el público, qué respuesta has obtenido, ¿has encontrado esa producción de sentidos? ¿Qué elogio más grato recuerdas y cuál el peor?


Creo que siempre es necesario tener espacios para la reflexión conjunta con el público, por eso en casi todas mis exposiciones he intentado realizar conversatorios o visitas guiadas. Sí hay mucha gente que dice cosas bonitas y a uno lo hacen sentir bien, también hay personas que me escriben a través de mi web o del Facebook siempre es bonito saber que hay gente que aprecia lo que uno hace. A mí una de las cosas que más me halaga es cuando me entero de que en las universidades o centros de estudio dejan a los alumnos hacer un trabajo de investigación sobre mi muestra o sobre mi trabajo, o que en algunas clases muestran mis cuadros y cosas feas intento no acordarme pero de hecho han habido, gente que te maletea, que escribe mensajes anónimos, etc.


Una constante en tu obra es el tema del Perú de hoy en su proceso de desarrollo conjugándolo con lo lúdico, con el amor, con los sentidos, ¿sientes que cada experiencia es catártica, cómo es tu proceso de creación?

Yo siempre he creído que el potencial del arte está en que puede tocar distintas dimensiones del ser humano: desde las más personales e íntimas hasta las más públicas y declarativas, por eso el título de la muestra, que fue idea del curador Lezcano. El arte siempre es catártico, en mi caso debo tener en claro lo que quiero decir, los elementos principales en la composición y luego ya dejo un espacio para lo que salga al momento de pintar.

¿Cómo es Jorge Miyagui, el artista más allá de su obra, el hombre en su fibra más personal e íntima?


Depende en que momento me agarres supongo. Complejo como todo el mundo, con paltas, virtudes, defectos, intento ser mejor persona cada vez, aunque no es muy fácil. A veces con mucho entusiasmo, a veces medio con desesperanza, pero igual sigo, siempre es difícil hablar de uno mismo no se puede ser muy objetivo.

¿Qué tanta inspiración te da Lima, una ciudad estresante y caótica? 


Está muy presente aunque no lo quiera creo. Es decir no es algo que me inspire pero siempre aflora inconscientemente o conscientemente porque es la ciudad en donde vivo y en donde he crecido. También pienso que es estresante y caótica pero uno aprende a quererla, es una relación de amor y odio.

El internet y las redes sociales han permitido que el artista llegue a otros públicos e interactúe y partícipe más rápido, ¿has podido establecer contacto con otros artistas de provincia? ¿Has viajado a otros lados del Perú? ¿Qué sabes del arte que se hace en otras partes del país?


Si, bastante. He hecho muestras o conferencias en Cusco, Arequipa, Trujillo, Chiclayo y con el Proyecto Colectivo del Museo Itinerante arte por la memoria http://arteporlamemoria.wordpress.com hemos podido ir a Ayacucho, Huancavelica, etc. Sí, siempre hay ocasión para compartir con artistas locales y público local. En Ayacucho hay una movida interesante, en Cusco y Arequipa también.

¿Por qué la memoria a través del arte y la cultura?


Creo que lamentablemente el texto escrito sigue siendo la forma más legitimada y hegemónica para transmitir los conocimientos, dejar testimonios y construir memorias. Frente a esto deberíamos considerar también que buena parte de nuestra historia, nuestros mitos y nuestras tradiciones se han transmitido de manera visual y oral. Somos un país pluri-cultural y multilingüe, que produce, en su diversidad cultural, artefactos culturales que desde lo visual, lo escénico, lo musical dan también cuenta del pasado reciente, aportando testimonios de lo vivido y disputando a la vez, una memoria digna. Hay muchos ejemplos desde las artes visuales, por ejemplo, de obras que han reflexionado sobre distintos momentos críticos de nuestra historia: la guerra con Chile, los años de violencia política, la dictadura fujimorista, etc. Y cuando menciono a las artes visuales me refiero no sólo las disciplinas académicas como la pintura, escultura, instalación, video-arte, etc. sino también a las artes populares como retablo ayacuchano, tablas de Sarhua, arpillería, telares, etc. que desde una mirada colonialista no se las reconoce al mismo nivel de legitimidad que las producciones del arte académico. En todas estas obras podemos tener un acercamiento distinto a nuestra historia con una discursividad multi-dimensional que nos permite comprender los procesos de una manera distinta.

Como artista que investigas y que estas en contacto con la realidad que muestras en tus pinturas, ¿cuál ha sido la experiencia más gratificante y la que más te ha chocado como ser humano?


Recuerdo con mucho cariño la individual que hice en Cusco en el 2006. Y experiencias enriquecedoras muchas como el año pasado que fui instructor guía de un curso sobre arte y política en el Perú contemporáneo de la universidad de Washington, invitado al Peace Boat en el 2005, los viajes por el interior del país, a otros países, etc. El trabajo colectivo también siempre es gratificante y enriquecedor, es el FBI (felicidad bruta interna) porque en cosas como el Foro de la Cultura Solidaria http://www.forodelaculturasolidaria.org la brigada muralista http://brigadamuralista.blogspot.com o el museo itinerante, yo me siento feliz porque trabajo con otros y otras por algo en lo que creemos, es bien bacán en un contexto en donde ya nadie cree nada. Una de las cosas que mas me chocó fue en la presentación del Museo Itinerante en Huancavelica: una señora se me acercó a preguntar por qué no estaba la foto de su hijo desaparecido entre las fotos que conformaban un altar, yo le expliqué que no se podía poner las fotos de todos los desaparecidos porque eran muchos pero si ella había hecho la denuncia la foto de su hijo estaba en los archivos, a lo que “que vamos a denunciar pues joven si somos pobres.” Y en esa muestra en Huancavelica muchas personas querían denunciar la desaparición de algún familiar o buscaban información sobre el tema. Esa expo del museo fue alucinante: en 2 días calculamos 3 000 asistentes, y casos como el que te cuento hubieron varios, gente que buscaba registrarse recién como afectado por la violencia, que preguntaba por sus familiares, etc.





Debe haber sido una experiencia chocante, pero es una realidad de la que no podemos alejarnos sino enfrentar lo que sucedió en el Perú en la época de la violencia. Tú que estás muy en contacto con los jóvenes, ¿crees que ellos tienen una conciencia solidaria e histórica?

No creo que se pueda generalizar a todos los jóvenes, sin tomar en cuenta de que parte del Perú son, de qué sector económico; etc, pero creo que no solo en los jóvenes sino en la población en general existe una hegemonía del desánimo, una indolencia generalizada.

¿Eso te produce apatía o desaliento? Recordemos que se nos vende el si se puede y es un hecho que vemos triunfos de peruanos que están dando que hablar afuera.


Al contrario, hay tanto por hacer que no nos podemos dar el lujo de ser apáticos. Yo creo que así como se levantan algunos triunfos también se deberían levantar otros: como los de tantas comunidades que se han organizado para salir adelante y a través de la autogestión y la solidaridad han construido un mejor lugar para sus familias, o han evitado que el gran capital minero destruya su medio ambiente y su forma de vida, o que privaticen territorio de la comunidad.

Tu apuestas y crees en la diversidad, un nuevo paradigma político y social que nos empodere como una sociedad inclusiva, ¿sientes que estamos más vinculados unos con otros, desde un dirigente indígena hasta un activista gay universitario?


Yo creo que si el nuevo paradigma de construcción política es la diversidad, el sujeto social ya no está predeterminado solamente por lo económico, hay que plantearnos un sujeto social múltiple y flexible que se enfrenta a un modelo de civilización neoliberal, euro-céntrico, racista, machista y homofóbico, sé que hacer dialogar las distintas agendas de lucha es difícil, pero son procesos de acercamiento y reconocimiento es como tejer.


¿Has pensado en algún momento pintar algo que vaya en contra de la homofobia y en pro de la tolerancia, que ponga sobre el tapete por ejemplo el matrimonio gay?


Si, no sé si tan específico pero sí sobre la lucha LGBT, sólo que nunca me fuerzo a pintar algo, sino que espero que la cosa vaya madurando y salga, igual pasa con el tema amazónico.

Luego de ocho años de estar pintado, ¿cómo te ves como artista, cuánto sientes que has avanzando como artista?


He intentado ser lo mas coherente con mi apuesta de vida, la libertad siempre tiene un costo, creo que me gustaría poder vivir solo de mi arte y no tener que estar trabajando en otras cosas, pero bueno es el precio por pintar lo que quiero pintar y por no callar las cosas que pienso, aunque ahora vendo mucho más que cuando recién empecé.

¿De todas tus muestras, cuál de ellas ha significado más para ti como artista y a nivel humano?


Todas dejan cosas lindas a los dos niveles creo yo, recuerdo la de cusco porque fue mucha gente y me trataron muy bien, además que la ciudad es hermosa y tengo muchos amigos allá. Pero como no mencionar mi primera individual en el Centro Contracultural El Averno por ser la primera y por toda la cobertura que tuvo también la recuerdo con mucho cariño, además así me acerqué al Averno, relación que hasta ahora continúo.


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