La mayoría de sus composiciones hablan de justicia, desarrollo, pobreza y por qué no del amor, Camilo Vega



Por Antonio Capurro

Camilo Vega no puede estar más que feliz, satisfecho o saltando en un pie ya que su más reciente videoclip titulado “No creo” ha sobrepasado las 6.000 visitas en YouTube y está rotando en el MTV Latino, pero aunque el reconocimiento sea muy importante para un artista eso no es algo que le quite el sueño porque sabe que deberá ponerle todavía más fuerza a su carrera de cantautor. Camilo empezó a tocar la flauta a los 3 año y a los 5 el piano, pero finalmente se enamoró de la guitarra, a la que no ha dejado hasta el momento. Porque música es lo que lleva en su alma y corazón. 

Fue en la secundaria cuando descubrió la trova escribiendo canciones que no terminaban de tomar forma, hasta que luego de concluir la carrera de Sociología en San Marcos se dio cuenta que “el arte es lo que va a salvar el mundo, tiene un papel fundamental en la revolución educativa y sirve para mejorar la calidad de vida de las personas”, entonces fue que Camilo decidió no perder el tiempo y se puso a componer con todo resultando un primer álbum que él autofinanció por completo.

No le interesa producir una imagen de marca o que su nombre destaque, sino ponerle alma a su música y si pudiera evitar por completo el tema de la fama nos cuenta que “probablemente lo haría porque busco que el producto llegue a la mayor cantidad de personas posibles y los haga reflexionar o cuestionar algunas modelos económicos, políticos o culturales que intentan prevalecer en esta parte del mundo”. Su búsqueda en todo momento va por el lado social con influencia de la nueva trova, una música con mensaje en medio de tantas canciones olvidables y ritmos efímeros.

La mayoría de sus composiciones hablan de justicia, desarrollo, pobreza y por qué no del amor porque "uno debe educarse en lo sentimental". Su vida como estudiante de Sociología en San Marcos lo marcó de algún modo, años en los que se vivía sumergido en una tensa calma, convulsión política, con las intervenciones militares y el terrorismo, un antes y después que caló en su forma de entender el arte.

Admirador de Kevin Johannsen y Jorge Drexler, con quienes en algún momento ha coincidido en sus conciertos fuera y dentro de Lima, Camilo siente que la música puede enseñarte mucho de los valores, el auto estima y el respeto hacia uno mismo. Con él no van los roles o los estereotipos, esos rollos no le agradan para nada, él hace canciones y punto. No quiere ser un producto que genere canciones. Lo suyo es la trova o canción de autor pero no duda en incorporar otros géneros como el pop. De niños sus us padres le hacían escuchar The Beatles, música clásica, huayno, salda dura o chicha, lo cual formó un gusto totalmente ecléctico.

No lo pensó dos veces para usar los ahorros de su vida, que no eran muchos, en lo que sería su debut musical con el álbum “Preguntándome si todo fuera realidad” en el 2009, un parto duro e intenso de casi nueve meses. Ahí denunció temas urbanos como el crecimiento desordenado de las ciudades, el comercio de armas detrás de las guerras o la pobreza infantil. Un disco grabado de madrugadas valiéndose tan solo de software con un viejo amigo de la universidad que es ingeniero de sonido. Recuerda que por esos días no descansó mucho porque era del trabajo a la casa, y de allí al estudio montado en el segundo piso de su casa. Todo fue un poco artesanal pero valió la pena.

Camilo no vende sus discos sino los regala o permite que se descargan de forma gratuita en su web. También ha enviado sus producciones al extranjero con el objetivo de que conozcan su música y si todo va bien tener la oportunidad de hacer un álbum en mejores condiciones, aspira a formar un circuito de producción musical que le permita vivir bien con las mínimas comodidades. El segundo álbum, donde escribe toca más temas rurales, del campo y denuncia, se titula “Aurahuá”, en referencia a un pueblo de la sierra de Huancavelica en Castrovirreyna cuyos habitantes viven en una extrema pobreza, adonde llegó por una chamba, pero ¿qué significa? Es una palabra quechua mestizada que los ancianos del pueblo llaman “amanecer”.

Tiene miles de ideas para hacer canciones, quiere sacar más discos, trabajar con maestros de la trova nacional e internacional, por eso continúa aprendiendo y preparándose para lo mejor, porque ganas de hacer las cosas no le faltan, él no es un artista estrella o que salga en la TV, todo se lo debe a las redes sociales, una plataforma que le ha permitido grandes posibilidades de hacerse un poco más conocido con su música.

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