El Gran Hermano de Gisela...




Artículo originalmente publicado en el año 2002 en el magazine digital Decajon.com

Por Antonio Capurro

El Perú ya tiene su versión de Gran Hermano, considerado uno de los reality show más provocadores y atrevidos de la televisión mundial. Lástima que siga teniendo poco que ver con el original. 
 
La idea, como no podía ser de otro modo en estos tiempos, es de procedencia extranjera. Porque casi nada (o nada) de lo que vemos en la televisión peruana tiene sello ciento por ciento propio. Conociendo del gran éxito del reality show Gran Hermano en los países donde se ha exhibido, el formato no tardó mucho tiempo en ser copiado por la tevé nacional. Y nada menos que como un segmento del programa de la señito Gisela Valcárcel con el poco creativo nombre de ‘La casa de Gisela’. 


¿Cómo es el juego? Simple y sencillo. Juntar un grupo de hombres y mujeres de diferentes personalidades y edades, tras un riguroso casting, para que convivan durante dos meses en un departamento especialmente acondicionado. Ahora bien, la gracia del asunto radica en que cada acción que ellos hagan o dejen de hacer son registradas por cámaras de vídeo estratégicamente instaladas. Menos en el baño, por supuesto. El público puede ver a estos perfectos desconocidos en diferentes situaciones. Desde un chape hasta una discusión. Pero eso sí, para quienes aguardaban ganarse con alguito más, el morbo mediático no llega a los extremos de su par internacional. Donde la cosa está que arde... y mucho.
 

Semana tras semana, del grupo que se inició con doce concursantes irá saliendo uno, hasta que finalmente sólo quede el ganador o la ganadora. Ellos y ellas deberán pasar una serie de pruebas válidas para aumentar el monto de US$ 1,000. ¿Quiénes permanecen? Los que obtienen mayor cantidad de mensajes de texto vía celular. En la programación diaria del canal Frecuencia Latina los participantes tienen la oportunidad de auto promocionarse. De igual manera, los televidentes miran en vivo durante menos de un minuto lo que ocurre en la casa. En la primera edición, el taxista llamado Estit se llevó los US$.10,000 dólares. El fue quien al final le cayó mejor a la gente ganándose su preferencia y simpatía. ¿Acaso se verá por aquí lo que pasa en el extranjero? 

¿Dónde está la clave de Gran Hermano en otras latitudes? En que los chicos y chicas elegidos conforman un grupo con el cual fácilmente cualquiera puede identificarse. No será difícil hallar un rasgo, una cualidad o un defecto. Algo que se nos asemeje. Esa es la esencia de un reality show que desnuda la intimidad en su máxima expresión. ¿Qué desean y buscan ellos y ellas? Ser protagonistas aunque sea por una semana, un mes (o quizá más), de una historia en la que día con día viven nuevos retos y experiencias. Todo con tal de tener quince minutos de fama, de reconocimiento, de estrella metidos en una casa y con videocámaras espiando en cada recodo de la casa. Porque allí las cámaras vaya que sí están con el zoom in listo y dispuesto a no dejar escapar el más mínimo detalle: las discusiones, los enfados, los amoríos, la carne, el sexo y un poco de escatología. Caramba... ¡qué bravo! 

Mientras tanto el televidente es cómplice de lo que ocurre en la casa dándose un festín visual con los súper destapes y seleccionando a los que pasarán a la próxima edición. En la versión tanto de Europea como de Oceanía no hay convencionalismo ni mojigatería que cuente. Nada queda para la imaginación. En el Big Brother australiano los desnudos están a la orden del día. Y es que ni modo, la gente tiene que bañarse pues. O si quieren tener sexo o dormir calatos. Cada uno está con la puertas abiertas para disponer de su libre albedrío como así lo quiera. No hay represión, censura o pero que valga. Un ejemplo de ello es la erección matutina de Peter paseándose sin pudor por el baño. 

También tenemos al Gran Hermano británico, donde el irlandés Brian Dowling, el chico gay irlandés azafato que ganó la 2ª edición de “Gran Hermano” en el Reino Unido, no tuvo ningún problema en enseñar en más de una ocasión su moldeado trasero. El se convirtió en el primer concursante gay en ganar el concurso. Ahora es presentador y showman de tevé. Otro tanto pasó con las chicas que desfilaban en cueros tal cual playa nudista, y con las chicas del Gran Hermano belga que se tiraban a la cama a conversar sin nada debajo de sus cortas faldas. También, cuando el equipo completo necesitaba relajarse, nada mejor que ir al jacuzzi para una juerga orgiástica.

Si de causar polémica se trata revelando la verdadera preferencia sexual, en el Gran Hermano noruego dos concursantes daban cuenta de su intenso romance lesbico. Al final una de ellas, ex monja, ganó el gran billetón. 

El Gran Hermano español es quizá el menos controvertido. Sin embargo, hace poco se vio a uno de los chicos en espectacular performance a lo drag queen. Entre copas, risas y harto trago, el chico sacó las plumas. De otro lado, crecen los rumores de una orientación gay lesbica en algunos de los concursantes. 

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