¿Y cuándo la marcha por la ciencia en el Perú?


Que yo recuerde en mi colegio nunca celebramos un día de la ciencia, ahí lo que más importaba era el rezo del Padre Nuestro todas las mañanas durante la formación previa para la entrada a los salones. Y bueno la ciencia no contaba con demasiados fans dentro del plantel de curas, al contrario el curso de religión era obligatorio. La verdad es que las Ciencias Naturales no fueron tan divertidas o llamativas para mi durante la primaria, no tuve un profesor motivador que nos hiciera descubrir el interés por la biología como hacer esos experimentos que ves en las pelis americanas al diseccionar un insecto o manipular elementos para obtener fórmulas químicas. La diferencia llegaría con la secundaria cuando nos hicieron ver a través del microscopio o luego con el estudio de la naturaleza, pero eso fue todo. Por eso cuando vi el titular "Una gran marcha mundial por la ciencia recorre 500 ciudades este sábado para reivindicar su papel" me alegré mucho, aunque la noticia no sea de Perú sino de España.

¿Por qué estudiar ciencia? ¿Por qué darle un papel importante dentro de la política educativa de un país o una nación? Precisamente para evitar que apelemos a catástrofes apocalípticas divinas hechos como el cambio climático que ya ha puesto en alarma a todos los países del mundo. O para continúe educándose a los niños en una teoría de la creación con Adan y Eva a la cabeza poniendo en duda la evolución de las especies. Mi querido Darwin no podría estar más enojado, créanlo. 

En abril de este año 500 ciudades de todo el mundo, entre ellas Barcelona, Madrid, Sevilla, Granada y Girona, participaron en lo que se denominó la "Marcha por la Ciencia". ¿Con qué propósito? Con la finalidad de reivindicar la importancia de la ciencia y "reformular" su relación con la sociedad y la política. Porque es muy fácil que venga cualquier charlatán a tocarte la puerta o desde un púlpito diga que todo es un castigo de dios por nuestra mala conducta y debes arrepentirte de tus pecados. No es una exageración, sucede a nuestro alrededor. Peor todavía cuando gobernantes, actores o decisores políticos o comunicadores sociales o pseudo periodistas se visten con el hábito de la fe. Algunos presidentes como Donald Trump niegan con su política ambiental que por ejemplo las emisiones de CO2 influyan en el calentamiento global e incluso quieren que los Estados Unidos deje el acuero de París.  

Nosotros elegimos a los gobernantes ¿cierto? En tal sentido ¿cuál es la actitud de la población frente al estudio de la ciencia, un país donde se promueve marchas por la vida, donde el curso de religión todavía se mantiene vigente en los colegios públicos donde la ex titular del Minedu, Marilú Martens, niega que el nuevo currículo excluya o reduzca las horas de enseñanza de este curso y donde se aclara que ese punto le fue aclarado a la Conferencia Episcopal? Parecería que para las mujeres y hombres de ciencia el viento les juega en contra. ¿Dónde queda el juicio crítico? Está hundiéndose como el Titanic, sino que lo digan las pruebas PISA. 

Nos tenemos que alfabetizar científicamente para evitar que los dogmas y el negacionismo tomen el papel que le corresponde a la ciencia en el espacio público. Así pensaremos más como un Estado Laico que no firme acuerdos con el Vaticano para la enseñanza del curso de religión en la educación pública; aunque felizmente los padres o estudiantes cuya confesión religiosa sea distinta a la católica pueden solicitar la exoneración del área, conforme a la Ley 29635 de libertad religiosa.

Por todos lados vemos tiendas con productos homeopáticos y otras terapias sin base científica, avisos de curanderos, supercherías y otras yerbas, ni que decir de congresista que se dicen médicos y afirma que leer mucho da Alzheimer. Más evolución menos regresión o estancamiento. Espero que estemos cerca de una Marcha por la Ciencia en el Perú. Que a la luz de otras organizaciones como la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) y la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) impulsemos lo que ellos trabajador con el  'Manifiesto por la Ciencia 2017', documento construido bajo tres pilares fundamentales: la celebración de la pasión por la curiosidad, la ciencia y el método científico; la reivindicación de una mejor política científica y de unas condiciones de trabajo dignas para la comunidad investigadora; y la defensa del papel del conocimiento científico y humanístico en la opinión pública.

El colmo es que el Currículo Nacional de Educación Básica, menciona que uno de los perfiles de egreso de la educación básica es que el estudiante comprenda y aprecie la dimensión espiritual y religiosa en la vida de las personas y de las sociedades. Lo señala en la página diez:

"El estudiante comprende la trascendencia que tiene la dimensión espiritual y religiosa en la vida moral, cultural y social de las personas. Esto le permite reflexionar sobre el sentido de su vida, el compromiso ético y existencial en la construcción de un mundo más justo, solidario y fraterno. Asimismo, muestra respeto y tolerancia por las diversas cosmovisiones, religiones y creencias de las personas".

Si esto fuera cierto el catolicismo habría formado más humanos piadosos o tolerantes en vez de personas con tanto odio como los homofóbicos conservadores que vemos rasgarse las vestiduras frente a la defensa de la igualdad de género o los derechos LTGBQ, por solo mencionar dos realidades que han dejado más de un evento reciente.

Pero eso no es todo porque el mismo documento señala que una de la competencias dice que el estudiante:

“Construye su identidad como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas”, y que “Asume la experiencia el encuentro personal y comunitario con Dios en su proyecto de vida en coherencia con su creencia religiosa”, además, agrega que; “Estas dos competencias se desarrollan en el área de Educación religiosa y se encontrarán explicadas en los programas curriculares de las modalidades educativas".

¿Por qué el plan educativo no mencionas más veces a la ciencia en vez de Dios o la religión católica? Nos merecemos un país que apele a la razón no al fanatismo. 

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