En memoria de Oscar Ugarteche

Un breve homenaje a Oscar Ugarteche

Este año caminé una vez más en la marcha del orgullo de Lima y lo hice con la firme convicción de que es necesario visibilizarse en un país donde ciudadanos como nosotros los LGBTIQ+ no lo somos completamente. Y ahora que me entero de la muerte del buen Oscar Ugarteche me preguntó cuantas personas de la población o de la comunidad que marcharon, desfilaron y reclamaron sus derechos ese día 28 de junio sabían quien fue este destacado economista, profesor, investigador,escritor, académico y activista que fundó junto a otros de sus compañeros de lucha el MHOL o Movimiento Homosexual de Lima allá por los años ochenta. 

Oscar, a quien tuve la oportunidad de conocer a finales del siglo pasado nos dejó sin ver un cambio real en el Perú, el estado peruano lo trató con despreció al no reconocer el matrimonio mexicano con su esposo Fidel Aroche que llegó con una demanda hasta el CIDH. Oscar supo y asumió en su juventud que la única forma de comprarse el pleito era por medio de la visibilidad porque de lo contrario no existes. 

En el año 1999 cuando estaba por terminar mi carrera de Comunicación social fue la primera que vi a Oscar justamente para la presentación de su libro “Babilonia la grande” en Chimbote. Recuerdo que lo esperé al final del evento, nada tímido me acerqué y luego de presentarme le dije que yo también escribía, él muy amable me dio su número fijo que cuando esté por Lima no dude en llamarlo. Creo que desde ese momento se dio cuenta que yo también era gay.

En el año 2000 gané el primer puesto en la categoría de poemas y me sentí completamente realizado, todavía me acuerdo de los premios: un viaje para dos personas a las Islas Paracas y tres libros, uno de Constatin Kavafis, otro de Walt Whitman y uno más de Arthur Rimbaud. No asistí a la ceremonia de premiación que se hizo en una discoteca de Lince en Lima, pero si pude llegar a la cena en honor de los premiados que dio el mismísimo Oscar en su departamento de Magdalena del Mar. Mis ojos destellaban frente a todo lo nuevo que estaba presenciando, tenía la fortuna de vivir nuevas experiencias y eso era genial. Ahí fue donde vi el primer beso entre dos hombres. La reunión estuvo buenísima porque un anfitrión como Oscar te hacía sentir realmente importante y muy bien atendido. Era como estar con el mismísimo Oscar Wilde, un señorón con tanta experiencia y mundo en medio de un pintoresco grupo de jóvenes gays limeños en donde, sin temor a equivocarme, yo era el único provinciano.  Hasta ahora me acuerdo que aquella noche debido a que el ascensor demoraba en bajar decidí subir los siete pisos, cuando llegué la puerta estaba abierta, Oscar se asoma y me pregunta  "¿por qué no tomaste el ascensor? todo el mundo está esperando al escritor chimbotano".

Recuerdo que con el tiempo en otra visita a la casa de Oscar hablamos de libros, del activismo y tuve la oportunidad de leerle algunos de mis poemas y se alegró mucho. Aquella vez me aconsejó "tienes que perder el miedo a la palabra". Cuando escribí el poema Caminamos se lo dediqué a él y está incluido en mi primer libro de poesía Estación salvaje del año 2023. Oscar era así como el hermano gay mayor con sabiduría para darte consejos y hacerte ver las cosas, estoy seguro de que fue un mentor para varios de nosotros. 

Sin lugar a dudas una motivación para expatriarse a México fue precisamente la falta de avances por la igualdad de derechos LGBTIQ+ aquí en el Perú donde no podía vivir como un ciudadano completo con la libertad para casarse por la ley de matrimonio igualitario. Luego del año 2005 lo perdí de vista, pero siempre quedaron esos buenos recuerdos en mi memoria, siempre leía o veía algo relacionado a él hasta que exigió que la RENIEC reconozca su estatus legal de unión celebrada en el año 2010 en la nación mexicana, posteriormente vendría el fallo en contra del TC. En el año 2021 busqué entrevistarlo directamente pero finalmente Piero Bacigalupo, un compañero del equipo de La Revista Diversa lo hizo. Oscar continuaba participando en programas de streaming como invitado siempre dando el análisis claro acerca de economía, política y los derechos humanos. 

Desde aquel primer encuentro en Lima han pasado 26 años y todavía seguimos resistiendo ejerciendo saliendo a las calles con el closet abierto como debe de ser como le gustaría vernos a Oscar. Hasta que logremos lo que legítimamente nos pertenece. 

Y ahora el poema Caminamos que dice así 

I
Caminamos los dos por las calles
entre la gente bajo el cielo gris,
él me mira, yo lo amo;
él me mira con ojos cómplices; yo también.
Caminamos los dos por las calles de una ciudad
que mil antifaces y mil disfraces poseen
por ese parque al llaman del amor
y nuestro amor expresar no podemos libremente
porque él es hombre y yo también.
Caminamos los dos por las calles de una tierra
que sólo existe en nuestras mentes
imaginando que las ansiosas manos van unidas
como cuando en la cama él me permite el gozo y yo 
entrego mi amor.
Caminamos los dos por las calles
ha caído la noche, él sonríe tiernamente
es hora de volver al santuario
donde él me ama, yo lo amo
y no hay nada más que hacer.
Caminamos los dos por las calles
yo rozo su mano, siento que puedo ser feliz.

II 
Nuestro amor es la obra más divina
y aunque ellos desterrarlo han querido
en el silencio de una tétrica mazmorra
aquí está.
Nuestro amor es la verdad más genuina
y aunque ellos silenciarlo han deseado
bajo siete llaves allí está
La ley que ellos han escrito es la de los hombres
entonces, ¿qué somos nosotros dos?
Es un mismo deseo el que me hace amarte
como el hombre que tú eres y el que yo soy
Ellos hicieron las normas y son hombres también
Ellos escribieron sobre la moral y la libertad
E igual tienen mi sexo y el tuyo también.
Tú eres el espejo, yo soy el imán
Nadie más que nosotros entendemos lo que ocurre
cuando en nuestro tierno lecho celebramos el amor.
Nadie más que nosotros sentir puede la fuerza
que dos hombres entregan con tanta pasión.
Nadie es más hombre en la cama
en nuestras sábanas y en nuestro hogar
que tú y yo.

III
Mi amor es tu amor,
mi piel es tu piel,
mis besos y los tuyos aquel exquisito sabor
que conjura en la noche.
Hoy me basta saber que yo te amo
que fue una mirada, un roce, una sensación
que fueron tus manos, tus abrazos, tu corazón
era la noche cayendo, éramos los dos uno.
Yo miraba en tus ojos una luna nueva
tú dibujabas un espacio a mi alrededor,
desnudos cual bellos amantes, 
él se arropaba con mi cuerpo
yo escuchaba su tranquila respiración.
Era él, era yo.
Era un hombre pegado a otro hombre-
Era un hombre amando a otro hombre.
Y no había camisas, calzoncillos o corbata
Y no había miradas de censura o estúpida objeción.
Éramos sólo dos hombres haciendo el amor.
Un gran y bello amor.



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